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ENTUBA…¡MIENTO!

Por: J. Luis Seefoó Luján

Tal vez lo que mejor caracteriza al proyecto del “tubo” es la manera en que se han gestionado los recursos y el cómo se informado a la sociedad. Ese modo de administración pública se identifica por el segundo componente de la palabra “entubamiento”, que es “miento”. No ha sido un asunto transparente. Por fortuna el alcalde, Rubén Cabrera Ramírez, convocará a una amplia reunión para informar si restricciones sobre este asunto. Si el proyecto, afecta al manantial “no se hace” porque “no vamos a dañar al medio ambiente”, dijo en una entrevista con la representación de algunos grupos ambientalistas el 8 de mayo en la sala de cabildo.

Un tubo poco transparente

Ante la ausencia de información de las autoridades (gobierno de Jacona y de la Comisión Nacional del Agua), los <> hemos dado <> y cuestionado la obra  que llamamos “entubamiento del Celio”.

A pesar de la charla con el alcalde, Rubén Cabrera Ramírez, el lunes 8 de los corrientes, las dudas se acrecientan. A pregunta expresa, la autoridad municipal responde que: a) ya se entregó una cantidad de dinero para el proyecto pero no precisa si ese recurso se destinó al estudio o es para la obra (la colocación del tubo); b) se licitó la obra; y, c). abastecerá a agua a algunas colonias populares de Jacona sumando 48 mil beneficiarios.

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Entubamiento de Los Remedios, CDMX

¿Qué se licitó y qué se está  pagando si no se  conoce el proyecto?

La cuestión no es menor pues, de viva voz, los mismos funcionarios no tienen certeza de ¿A qué altura –nivel- se ubica la toma de agua? ¿Qué tanto se afectaría al caudal y la flora-fauna, si se coloca a uno, dos metros o, de plano, en el fondo del cuerpo de agua? ¿Cuánta agua y en qué momentos la requieren las 944 hectáreas irrigables?

De igual modo, el aplicar dos nombres distintos para describir la obra, genera confusiones. Una aparece  orientada a la red de agua potable (1,290 metros del rio Celio “a su paso por la ciudad”) y otra a beneficio privado del módulo 1.

¿Los 20 millones signados en convenio por Rubén Cabrera Ramírez, alcalde, Carlos Maldonado Mendoza, secretaría de finanzas, y Victor Lichtinger Waisman, coordinación general de gabinete de Silvano,  el 27 de octubre de 2016, son para instalar una red de agua potable abastecida desde el Celio o son para uso particular tal como lo nombra el título del proyecto: “para beneficio de la Asociación de Usuarios de las presas Urepetiro y Verduzco, Asociación Civil”.

La carencia de información, la tardanza en proporcionar copia completa de dicho proyecto, genera más incertidumbre. Si es dinero social (nuestros impuestos) usable en un proyecto público, no debería ser un obstáculo insalvable hacer llegar los documentos a las personas y/o ONG,s interesadas.

Uno de los títulos oficiales de la obra es: “Elaboración de proyecto ejecutivo para la rehabilitación y modernización del manantial Verduzco, localizado en el municipio de Jacona, Mich. para beneficio de la Asociación de Usuarios de las presas Urepetiro y Verduzco, A.C. del Distrito de Riego 061” (Conagua, convenio RM-E-Mich.-061(MOD1)-CON-001-14, Informe final) fechado en mayo de 2015.

La gente “mal pensada” pregunta: ¿por qué si es factible dedicar algunos millones del erario público a estas obras privadas y no es tan sencillo –más bien, es imposible- que agua y drenaje de las colonias sean gratuitos?

¿Modernización o apropiación?

Textualmente, dice: “El dimensionamiento de la línea principal, a través de la cual se favorecerá a LA ASOCIACIÓN DE USUARIOS DE LAS PRESAS UREPETIRO Y VERDUZCO, A.C  del Módulo de Riego 061 tiene una longitud aproximada de 4 km, inicia en la obra de toma de la laguna Verduzco terminando en la presa La Esperanza con la cual se propone conducir el agua por medio de tubería para beneficiar una superficie de 944 ha para uso agrícola, motivo por el cual se desarrolla esta memoria de cálculo haciendo una descripción de los cálculos realizados” (Conagua, Informe Final, mayo 2015, p. 5).

Este proyecto se orienta por criterios económicos (menor longitud por hectárea), de eficiencia hidráulica (menor pérdida de energía y mayor uniformidad de presión) y topográficos (no cruzar calles pavimentadas, drenes y canales o estructura hidráulica que interfiera) (ibid, p. 5). Lo ambiental, el caudal ecológico y el suministro de agua a las colonias de Jacona no son de su interés. No, al menos en estos documentos.

Ninguna duda acerca de la intención de entubar: “… Dado que el proyecto contempla el entubamiento del caudal proveniente del manantial Verduzco hasta la zona de riego en la localidad de Jacona…” (Conagua, Informe Final, mayo 2015, p. 14).

“Rehabilitación y modernización” son palabras bonitas para nombrar una apropiación más segura del agua. Agua entubada, esencialmente, es control, poder sobre ese recurso estratégico. Entubar, cercar, es una de las caras de apropiar.

Colocar un tubo de a metro, ¿no afecta al manantial?

¡No se proyecta entubar el río Celio!, replican los impulsores del progreso. No, nomás colocar un tubo de PVC doble pared de 1050 milímetros (Conagua, informe final, mayo de 2015, p. 21) que se colocaría a 2 metros abajo del nivel del espejo de agua de la presa Verduzco para abastecer agua de riego a 944 hectáreas de cultivos.

Un ducto de 1.05 metros de diámetro tiene una superficie circular de 0.866 metros cuadrados (0.8659035 m2). Si, como describe la propuesta, se trata de una línea de 4,000 metros de longitud, nada más para llenarlo se necesitarán 3,463.614 metros cúbicos de agua tomados directamente del manantial.

Si la presa la Luz (Verduzco) aporta 1.340 m3/ s (1,340 litros por segundo), entonces en 2,584.78 segundos (unos 43 minutos) ese magnífico cuerpo de agua es capaz de llenar un tubo de esas dimensiones. Estas cuentas de aficionado a la plomería no toman en cuenta la velocidad del flujo ni la rugosidad del flujo.

Observaciones mejor meditadas invitan a considerar que un flujo de agua en un ducto de un metro de diámetro por 4 kilómetros de longitud y un desnivel de 45 metros causa una velocidad de 39.83 metros por segundo y demandaría un gasto de 35.81 m3/s de agua y, de ser así, es un riesgo vaciar la presa a niveles irreversibles. Desde luego que existen accesorios hidrológicos para controlar esa fuerza. Los planos muestran diferentes diámetros y pendientes, a partir de los cuales se estiman variadas velocidades y gastos: tramo 1, cota de salida a 1,609.88 metros sobre el nivel del mar, diámetro 1.06, velocidad 3.35 m/seg, un gasto de 2.99 m3/seg; tramo 2, cota de salida a 1,592.66 msnm, diámetro 0.91, velocidad 14.08 m/seg, un gasto de 9.25 m3/seg; tramo 3, 1,586.30 msnm, D 0.72 m,  velocidad 7.44 m/seg y  un gasto de 4.88 m3/seg.

En los tres escenarios, la extracción es mayor que la producción de agua de los manantiales.

Algo curioso de la propuesta es que detalla el funcionamiento hidráulico del Celio en 115 cuartillas y ¡ni una palabra! acerca  del manantial que da origen al río! Como comentaremos en otra entrega, los estudios que nos han facilitado ignoran la batimetría de “La Luz”; la ubicación de los manantiales próximos y/o de alturas significativas, la posibles repercusiones al ecosistema. (Artículo publicado en el diario Zeta de Zamora, Año XXVII, Número 7,399, 12 de mayo de 2017)

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