¿Veneno en el agua? ¿A poco sí?

Parte 3 de 3

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Pesticidas y plaguicidas: grave riesgo

La forma de cultivar berries por esa Compañía en Santo Tomás ha ocasionado, por lo menos, tres formas de alterar el medio ambiente en los espacios de esta comunidad:

Uno. Erosión del suelo agrícola debido a la acción de la maquinaria que lo remueve y reblandece facilitando su arrastre por lluvia;

Dos. Los desechos plásticos que se observan acumulados y enmarañados en cañadas y barrancas próximas al cerro Curirio son imposibles de calcular, pero con base en los prototipos que manejan los proveedores de insumos no es exagerado estimar que cada año se arrojan 656 kg por hectárea sólo de desperdicios de acolchado (11 rollos de 46.91 kg) y cintilla (4 rollo de 35 kg) que suman 111, 520 kg (111.5 toneladas); más 1,924 kg de túnel cambiable cada dos años; y,

Tres. La aspersión de plaguicidas extremadamente tóxicos y/o persistentes altera el equilibrio natural de insectos, ácaros y otros organismos que propicia la aparición de nuevas y descontroladas plagas, y –al mismo tiempo-  afecta a pequeños mamíferos y aves.

En especial, la aspersión de plaguicidas y el manejo laxo de recipientes y desechos constituye riesgo para  la salud humana por la exposición directa (laboral) e indirecta por arrastre aéreo e hídrico (flujo y filtración).

Los trabajadores agrícolas están expuestos de forma directa al asperjar plaguicidas con tractor y con bombas mochila de una o dos  boquillas y/o con espolvoreadoras; mientras que las familias reciben los plaguicidas de modo indirecto, por el arrastre del viento, por el contacto directo y personal y/o al lavar la ropa en el mismo lavadero donde asean los trastos.

Entre otros plaguicidas que la Compañía aplicaba en las tierras de Santo Tomás figuran los siguientes:

a) Lucaquat 25 SA (Paraquat, Gramoxone), nombre químico Dicloruro de 1,1′-dimetil-4,4′-bipiridilo), herbicida extremadamente tóxico; dosis media letal oral es de 6-7 miligramos por kilogramo de peso; no existe antídoto y la fibrosis pulmonar que causa es irreversible por lo que la administración de oxígeno acelera la muerte del paciente. Desde el 11 de julio de 2007 se prohibió su comercialización en la Unión europea. Por su extrema toxicidad la norma indica que sólo puede aplicarse por personal capacitado.

b) Plaguicidas organofosforados (OF) como Lucathion 1000 E (Malation) y Diazinon 232.

En general, los OF son inhibidores de la acetil colinesterasa por lo que sus efectos inmediatos en la salud son: malestar general (desguanzamiento), náusea (grima) que puede llegar al vómito, descontrol de esfínteres (diarrea, orina),  salivación, lagrimeo y sudoración), dilatación de la pupila, cefalea (dolor de cabeza), aumento en el latido cardíaco y ritmo en la respiración.

Lucathion 1000 E (Malation)

La denominación  química Malatión es 2-[(dimetoxifosforotioil) sulfanil] butanodioato de dietilo. Su descripción en el catálogo es preocupante: “interfiere con el funcionamiento normal de los nervios y del cerebro. La exposición a niveles muy altos  en el aire, el agua o los alimentos por un período breve puede causar dificultad para respirar, opresión del pecho, vómitos, calambres, diarrea, visión borrosa, sudor excesivo, mareo, pérdida del conocimiento y la muerte. Las personas que están expuestas a grandes cantidades de Malatión deben recibir  tratamiento apropiado de inmediato; aún a bajas dosis, pero de uno modo continuo, es indispensable la supervisión médica.

Diazinon

Por su parte, la nomenclatura química del Diazinón (Dimpilato) es O,O-Diethyl O-[4-methyl-6-(propan-2-yl)pyrimidin-2-y l] phosphorothioate.

Otros nombres comunes (comerciales): Basudin, Crisapon, Danol, Danon, Diazigran, Diazinon, Diazipolvo, Diazol, Dination, Dinazol, Disanon, Efective, Formuron, Hormi-kill, Knox-out, Pelotón, Piñorel, Rimazinon, River, Shevadiazol, Spectracide, Sundiazinon, Vigilante, Zinoncoop.

El Diazinón pasa desapercibido por su toxicidad  aguda baja que se mide como dosis media letal (DL 50) en ratas: vía oral, más de 1250 miligramos por kilogramo de peso (>1250 gr/kg); respiratoria, >2.3 mg/kg; y, dérmica, >5 mg/kg (Agency for Toxic Substances and Disease Registry, 2008, acceso, 25-03-2019).

No es “muy venenoso”, pero la exposición a altos niveles ocasiona síntomas como dolor de cabeza, mareo,  debilidad (desguanzamiento), ansiedad, constricción de pupilas (miosis), visión borrosa. Una mayor exposición causará náusea (grima), vómitos, calambres abdominales y diarrea; dificultad para respirar, pérdida del conocimiento

El Diazinón es clasificado como “moderadamente peligroso” (categoría II) aunque su toxicidad crónica es elevada como veremos en los parámetros siguientes: neurotoxicidad 2 (inhibe la acetilcolineterasa); teratogenicidad positiva (malformaciones esqueléticas); mutagenicidad (positiva); disrupción endocrina categoría 2; genoticidad positiva (aberraciones cromosómicas); Parkinson, otros efectos reproductivos, no hay dato; carcinogenicidad, nd (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer​, ONU).

De su toxicidad crónica hay que referir las observaciones hechas en animales de laboratorio con el cuidado de no  extrapolar a los humanos, pero si advertir que constituyen severas advertencias: la exposición de las hembras embarazadas afecta el desarrollo de sus crías; el Diazinón o sus metabolitos pueden pasar de la madre preñada al feto (UNA, Guía, Costa Rica, acceso26-03-2019).

Por tales riesgos, la venta de productos elaborados con base al Diazinón se prohibió en los Estados Unidos en 2004 (Agency for Toxic, ibid.).

Endosulfan (Thiodán)

Es un insecticida y acaricida organoclorado. Se asperja para el control de  áfidos (pulgones) , gusanos de fruta, escarabajos, insectos que extraen jugos de las plantas, larvas de polillas y moscas blancas en una variedad de cosechas. No está aprobado para uso residencial. En Estados Unidos su cancelación para todos los usos estuvo programada para el año 2016.

El endosulfán puede ingresar al cuerpo humano a través del agua, los alimentos o el suelo. Al beber agua o alimentos contaminados con endosulfán, una cierta cantidad es absorbida  a través del tubo digestivo. Otra vía es la absorción por piel al tocar tierra, frutas o planta contaminada.

En humanos y animales, el endosulfán y sus metabolitos se degradan y son expulsados a través de la orina y heces fecales en  días o semanas por las heces. Es calificado como un disruptor endocrino

Algunos efectos posibles: dos estudios de exposición ambiental de seres humanos sugirieron que endosulfán podría estar asociado con alteraciones en los niveles de hormonas tiroideas y hormonas sexuales en la sangre. Pero las personas que participaron en el estudio también estaban expuestas a otros plaguicidas.

Un estudio en ratas sugirió que endosulfán puede debilitar el sistema inmunitario de los animales, aunque esto no se probó directamente. En algunos estudios en animales,  resultaron alteraciones en testículos, reducción en la cantidad y la calidad de los espermatozoides y los niveles de testosterona. Otras investigaciones han demostrado que su ingestión vía  alimentos contaminados durante períodos prolongados afecta los riñones (USA, Agency for Toxic Substances and Disease Registry, acceso 12-10-2019).

1,2-dicloropropano  (Telone II)

El 1,2-dicloropropano es usado principalmente para fabricar otras sustancias químicas cloradas. La exposición a altos niveles de 1,2-dicloropropano puede dañar el hígado, los riñones, la sangre y los pulmones, y afectar el cerebro.

Su gran volatilidad permite que  liberado al aire puede esparcirse a áreas muy lejanas debido a que se degrada lentamente en reacciones con otras sustancias químicas y por la luz solar. Cuando es liberado al suelo, no es degradado fácilmente por bacterias, pero se evapora fácilmente  y se filtra al agua subterránea.

Esta es una parte mínima de sustancias químicas que se aplican. Además debe tomarse en cuenta la frecuencia -mínima semanal- que se incrementa en los meses de mayor temperatura (abril-junio) que, de por sí es alta bajo el túnel (más de 50°C), y que altera la dinámica de los insectos, ácaros, hongos, etc. Los agricultores y todas las empresas que tienen como perspectiva el mercado externo (de EUA, principalmente) alegan a su favor las “estrictas medidas fitosanitarias del USDA”, pero ni todo el año exportan ni las firmas comercializadoras son rigurosas en extremo, las restricciones en el uso de plaguicidas tienen también un interés comercial. Entre las más publicitadas comercializadoras está Driscoll quien invariablemente impuso el uso de Bromuro de Metilo como nematicida.

*J.Luis Seefoó Luján, es colaborador de Zamora Despierta. Doctor en Desarrollo Regional por la UdeG y profesor investigador del Centro de Estudios Rurales de El Colegio de Michoacán. seefoo@colmich. edu.mx

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